Hubo una ocasión -- no hace mucho tiempo -- en que algunos dudamos que Michael Bourn podría tener éxito como jardinero. Ahora se perfila como uno de los agentes libres que firmaría un contrato jugoso para reforzar la parte alta y el bosque central de un equipo, posiblemente de los Nacionales y Filis, quienes son dos de los equipos que han expresado interés.

Sería suficiente si esas dos capacidades fueran las únicas que ofreciera Bourn. En las últimas cuatro campañas, ha promediado 93 anotadas, 54 estafadas y un porcentaje de embasarse de .348. Aún así, Bourn tiene más en su repertorio.

Bourn tiene una alegre y contagiosa personalidad que cae bien durante una larga y ardua temporada. Si Bourn tiene un mal día, nunca lo notarías.

El recorrido del guardabosque es un gran muestra de su determinación y compromiso de sacarle provecho a cada onza de talento.

Por ejemplo, en el 2008, en su primer año completo como titular, bateó .229. Es cierto que el promedio no cuenta toda la historia. No fue así en aquel entonces y no lo es ahora. En este caso, demostró lo suficiente. Bourn se ponchó 111 veces aquella temporada, negoció 37 bases por bolas y tuvo un porcentaje de embasarse de .288.

Fue la pieza principal en el canje que envió a Brad Lidge de los Astros a los Filis, y mientras Lidge ayudaba a Filadelfia a ganar una Serie Mundial, Bourn luchaba con todo para demostrar que pertenecía en las Grandes Ligas.

Cuando los Astros llegaron a los Entrenamientos de Primavera en el 2009, Lance Berkman invitó a Bourn a otra ronda de prácticas de bateo después de los entrenamientos del equipo.

Ambos hicieron esto durante las siguientes semanas casi todos los días, principalmente Berkman hablando y Bourn escuchando. Berkman tuvo algunas sugerencias en su mecánica, pero las lecciónes fueron principalmente mentales.

Es difícil que un pelotero cambie dramáticamente su mentalidad una vez esté en la Gran Carpa. Sin importar los obstáculos que enfrente, piensa que ha llegado a ese nivel haciendo las cosas de una manera y no cambiaría nada.

Ese fue el caso con Bourn, porque tenía una impresionante velocidad. Incluso si no se hubiera convertido en un buen jugador con el bate, tenía un don que posiblemente lo mantendría en las mayores por bastante tiempo.

Pero lo que Bourn le demostró a los Astros en esa primavera -- y fue lo que le ha demostrado a los managers, compañeros y otros en los años siguientes -- es que su meta es ser un gran jugador. Una de las cosas que sus compañeros recuerdan de él es lo fuerte que trabaja y su compromiso de mejorar en cada aspecto de su juego.

Desde que bateó .229 en el 2008, Bourn ha registrado un promedio de .288 en cuatro campañas en las Grandes Ligas. Ha encabezado en tres ocasiones la Liga Nacional en bases robadas, ha ganado el Guante de Oro dos veces y también ha sido convocado dos veces al Juego de Estrellas.

A los 29 años de edad, no es tan talentoso como lo piensa. El propio Bourn no ha dicho esto, pero lo conozco lo suficiente para saber que hay alguna parte de su juego -- el toque de pelota, lanzar, correr, alguna cosa -- que está decidido a mejorar durante la temporada muerta.

Por eso no cabe duda que algún equipo hará lo astuto y en las próximas semanas firmará a Bourn. Aquel equipo sabrá que ha contratado a un buen pelotero, pero eso solamente será el comienzo de lo que han adquirido.