Aroldis Chapman.

GOODYEAR, Arizona - Para el domingo al mediodía, el gerente general de los Rojos, Walt Jocketty, había escuchado todo acerca del deseo público del cubano Aroldis Chapman de permanecer como el cerrador del equipo. Jocketty prefirió no profundizar mucho en el tema.

Sin embargo, no es 100% seguro que Chapman obtenga lo que quiere.

"Tomaremos en cuenta sus deseos, pero no acostumbramos a dejar que ningún jugador nos diga cómo debemos utilizarlo", le dijo Jocketty a MLB.com.

Chapman, quien tuvo 38 rescates en 43 oportunidades la temporada pasada luego de asumir el puesto de manera oficial el 20 de mayo, compite actualmente con Mike Leake por un lugar en la rotación. Hay personas en la organización que sienten que Chapman podría ser un potencial abridor de primera clase y quieren ver si el zurdo tiene éxito con lanzamientos secundarios para complementarlos con su potente recta.

Después de su salida de cuatro innings en contra de los Gigantes el sábado, a Chapman se le preguntó cuál era su preferencia entre abrir o cerrar partidos. Aunque en varias ocasiones Chapman ha demostrado su gusto por lanzar en la novena entrada, nunca antes el cubano había expresado verbalmente lo que realmente quiere.

"Me gustaría ser el taponero, pero eso no está en mis manos", aclaró Chapman.

Chapman y el manager Dusty Baker han expresado ambos su deseo de encontrarle una pronta solución a la situación - de una u otra forma. Jocketty está en la misma página. "Tomaremos una decisión esta misma semana, probablemente en los próximos días", precisó Jocketty. Baker, quien se sintió complacido de escuchar al pitcher cubano decir lo que realmente quiere, esperaba hablar personalmente con Chapman para saber lo que pensaba. Hasta la tarde del domingo eso todavía no sucedía.

"Iba a hablar con él [el lunes], porque teníamos más tiempo debido al juego nocturno", señaló Baker. "El muchacho se ve feliz. Luce jovial por fuera. Hablaremos. … Y si en verdad nos reunimos en privado, no les puedo revelar de qué hablamos".

Una potencial repercusión, en caso de que Chapman regrese como taponero, es que el relevista Jonathan Broxton tendría que regresar al rol de preparador de mesa. Broxton fue firmado de nuevo el pasado invierno a un contrato por tres años y $21 millones con la idea de que reemplazaría a Chapman como cerrador.

"(Broxton) te da el lujo de que si Chapman es el taponero, será lo mismo [que el año pasado]", manifestó Baker. "Si Chapman lanza en varios días seguidos y necesita descanso, [Broxton] puede cerrar.

"Si hablamos de especialidades, la octava entrada parece ser igual de difícil de sacar que el mismo noveno inning, o incluso más. Es mejor contar con lanzadores capaces de hacer el trabajo en la recta final del juego - de la séptima a la novena entrada - o de lo contrario no llegarás a la novena entrada con tu taponero".

En contra de los Gigantes, Chapman cedió una carrera y dos hits en sus cuatro innings de labor, en los que cedió tres pasaportes y ponchó a dos. El cubano hizo 60 pitcheadas, incluyendo 27 en una larga primera entrada que incluyó dos bases por bolas y una carrera mediante un lanzamiento descontrolado antes de recuperarse para cerrar fuerte.

"Estuvo bien. El final fue bueno", opinó Jocketty. "Hizo muchos lanzamientos y no estuvo tan efectivo en la loma como en el pasado".

En tres presentaciones esta primavera, incluyendo dos aperturas, Chapman tiene una efectividad de 2.25. Leake permitió siete anotaciones (cinco merecidas) y 10 imparables por espacio de 3 1/3 innings en contra de los Cerveceros en un juego entre equipos divididos el sábado. Fue su primera mala actuación y elevó su promedio de efectividad a 6.48 en tres salidas.