Yoenis Céspedes. (AP)

GLENDALE, Arizona -- "¿Qué sucede con Yoenis Céspedes y su promedio por debajo de los .200?"

Un reportero local irónicamente le hizo esta pregunta a Bob Melvin el martes mientras trataba de esconder una sonrisa, y el timonel de Oakland le respondió de la misma manera.

"Oh, es algo que no me preocupa mucho. Está jugando a su propio ritmo", dijo Melvin en tono de broma.

En estas fechas el año pasado, ese no era el caso para el cañonero cubano. Céspedes estaba repartiendo batazos por todo el terreno y volándose la barda, tratando ansiosamente de impresionar a sus nuevos jefes y de alguna forma justificar el contrato por $36 millones que los Atléticos le habían dado.

Si repasamos la primavera pasada, dijo Melvin, Céspedes quizás se esforzó demasiado desde el principio -realmente, ese es simplemente su estilo- y como resultado el cansancio le pasó factura al final de la temporada.

"No asimiló tanto el desgaste que una campaña de 162 juegos puede generar en un pelotero como ahora lo hace", explicó Melvin. "El muchacho fue presa del cansancio al final del año. Seguramente lo admitirá. Lo utilizamos como bateador designado en varias ocasiones para contrarrestar eso. Pero creo que ahora entiende mejor cómo debe manejar su ritmo a lo largo de una temporada de 162 juegos".

"El año pasado sólo estuve en los entrenamientos primaverales por cerca de 15 días", precisó Céspedes. "Era mi primer año, no sabía si podría jugar, y traté de dar todo lo que tenía desde el principio. Este año, todo mundo sabe que puedo jugar al béisbol, por eso ahora puedo asumir un ritmo menos intenso".

Céspedes amaneció el martes con un promedio de .182, y tras batear de 3-1 en contra de los Dodgers, quienes lo vieron conectar un cañonazo por todo el jardín izquierdo en el quinto inning, mejoró a .194. Esto después de haber pasado casi todo el lunes en los campos de entrenamiento de liga menor, donde compiló cinco turnos al bate extras en lo que se suponía sería su día de descanso.

Todo esto fue su idea.

"No quise tomarme el día de descanso", recalcó. "Quiero continuar reconociendo pitcheadas. Quiero batear".

Eso no fue problema en su temporada como novato, cuando lideró al club con promedio de bateo de .292 mientras que conectó 23 vuelacercas y produjo 82 carreras en 129 juegos, números que le valieron finalizar en segundo lugar en la votación para el Novato del Año por la Liga Americana detrás de Mike Trout.

Con certeza, entonces, el cubano puede arrancar su segunda campaña en Grandes Ligas un poco más relajado.

"El muchacho no se relaja con nada", destacó Melvin. "Esa es su naturaleza. Por lo tanto, es nuestro trabajo hacer que se relaje cuando sea necesario. Tiene que medirse a la hora de querer trabajar extra".

Los Atléticos no vieron acción en la Liga del Cactus el miércoles, y Céspedes no acudió a los entrenamientos de liga menor para tomar unos cuantos turnos al bate, como lo hubiera hecho el año pasado. En cambio, el nativo de Granma, Cuba, jugó paintball por primera vez junto a su compañero Coco Crisp.