Yadier Molina. (AP)

Los dirigentes de Grandes Ligas en ocasiones dicen que tienen "buenos problemas" cuando deben distribuir tiempo de juego o definir sus rosters. Cuando tienes cuatro jardineros de calidad para tres puestos, o seis excelentes abridores, esos son buenos problemas.

Ahora los votantes para el Juego de Estrellas tienen esa clase de buenos problemas.

Dos de los mejores jugadores de la Liga Nacional -- el Jugador Más Valioso en el 2012 y posiblemente el principal candidato para llevarse el honor esta campaña - compiten para jugar la misma posición. Buster Posey de los Gigantes y el puertorriqueño Yadier Molina de los Cardenales están en una lucha reñida en las votaciones.

No existe una respuesta "incorrecta" a la hora de elegir entre Posey y Molina. Ambos se encuentran en una corta lista de los mejores peloteros de la Gran Carpa.

Sin embargo, este año sí existe una respuesta correcta. Y se trata del que juega detrás del plato en San Luis. Mientras Molina sigue siendo visto por muchos como el mejor jugador defensivo, su ofensiva ha alcanzado a la de Posey. Para Molina un aspecto que siempre ha ido mejorando ahora ha alcanzado otro nivel en el 2013.

Como resultado, mientras Posey es una superestrella y digno de ser convocado al Juego de Estrellas, Molina es mejor jugador.

Posey aún negocia más pasaportes y tiene un poco más de poder. También juega en un estadio que no favorece mucho a los bateadores. Pero el impresionante promedio de .357 que tiene Molina y el hecho de que encabeza el Viejo Circuito en dobletes, son parte del núcleo de un juego ofensivo que es igual de potente al de Posey -- o de cualquier otro receptor en la Liga Nacional.

Molina lidera el Viejo Circuito en promedio y dobles. Si llega a terminar la campaña en la cima de dichas categorías, será el primer catcher de la historia en lograrlo.

"Al estar detrás del plato todos los días, existe otro componente que otros muchachos no tienen que pasar", señaló el dirigente de los Cardenales, Mike Matheny-un ex cátcher de Grandes Ligas. "Es un desgaste físico y mental, pero él hace un buen trabajo al separar su defensa de su bate y en mantener una buena mentalidad en el plato".

"Cada año mejora más como bateador", dijo el manager de los Cachorros, Dale Sveum, acerca de Molina. "También cada año observas otros pequeños ajustes que ha hecho en la caja de bateo. Eso es en ocasiones lo que los bateadores deben hacer para alcanzar otro nivel".

Con el guante, gran parte de la defensa de un receptor sigue siendo un misterio. Pero basado en lo que se puede medir, Molina se encuentra en la élite.

Baseball Prospectus lo coloca como el mejor receptor en "cuadrar" para strike los lanzamientos detrás del plato, mientras que Posey no se encuentra entre los líderes en ese sentido. Y por supuesto, el brazo de Molina es de leyenda. Ha visto solamente 28 intentos de robo y ha retirado a 12 de los que lo han desafiado. Los oponentes de Posey han tratado de estafar bases en 50 ocasiones y éste ha sorprendido a sólo 11.

Esa es una enorme diferencia. Molina también tiene menos passed balls y lanzamientos descontrolados bajo su mando, pese a que ha estado detrás del plato en más entradas que Posey. El receptor de los Gigantes es bueno, posiblemente mejor de lo que su fama sugiere. Pero Molina se encuentra por encima de todos.

Y eso es antes de hablar de otra diferencia clave: jugar detrás del plato. Molina es un receptor de todos los días -- la mayor cantidad de tiempo en las Grandes Ligas. Posey un poco menos. Éste último juega en la inicial y tiene más días libres que Molina.

Por supuesto, San Francisco está haciendo lo correcto en ese sentido. Los Gigantes quieren mantener a Posey en forma, en salud y a un alto nivel por un buen tiempo. Y no es su decisión -- si fuera por él, seguramente sería receptor casi todos los días. De todas maneras, Molina ha estado detrás del plato en 82 episodios más que Posey y 26 más que cualquier otro receptor en las mayores.

Tienen básicamente la misma cantidad de turnos al bate. Molina simplemente ha tenido más como receptor. El tiempo de Posey en la primera base ha disminuido esta temporada; está en camino en jugar como receptor en más capítulos en el 2013 que en el 2012. Pero el valor de Molina es mayor por su increíble durabilidad detrás del plato.

Posey es un gran jugador. Se mereció el premio al Jugador Más Valioso el año pasado, y si es el titular para el Clásico de Media Temporada, sería digno del honor. Pero Molina simplemente es mejor y lo merece mucho más.

Este es un buen problema.