Max Scherzer. (Paul Sancya/AP)

Quizás los Tigres están abiertos a canjear al abridor derecho Max Scherzer este invierno, como se ha venido rumorando.

Quizás las ofertas por Scherzer son o serán atractivas.

Quizás ofrecer al mejor postor a un lanzador quien tiene apenas 29 años de edad, acaba de ganar el trofeo Cy Young por la Liga Americana, es cliente de Scott Boras y es elegible para la agencia libre en menos de 12 meses tenga todo el sentido del mundo.

Pero todo lo dicho anteriormente no asegura que Scherzer vaya a ser canjeado por los Tigres.

"Todo lo que han hecho en los últimos años", dijo un evaluador, "ha sido con la Serie Mundial en mente".

En efecto. La única posible excepción es la contratación de un manager sin experiencia en Brad Ausmus para reemplazar al legendario Jim Leyland. Pero eso dice más acerca del estado del proceso de contratación de un timonel y la relación entre el capataz y el gerente general en el juego hoy en día que acerca de las intenciones de los Tigres.

Los felinos siguen teniendo la mentalidad de ganar ahora, y su viejo núcleo se combina con su viejo propietario (Mike Ilitch cumple 85 años el próximo verano, y su gran anhelo de ganar una Serie Mundial está bien documentado al igual que respetado) como para quitarle urgencia a su deseo de ganarlo todo.

Por lo tanto, canjear al gran Max, maniobra doblemente atractiva ya que les ahorraría dinero y podría inyectarle juventud a la organización, no tendría mucho sentido tomar muy en serio a los Tigres.

Esta situación está muy lejos de ser la misma que los Rays enfrentan con David Price (quien, a propósito, es una ficha de cambio más valiosa, dado el hecho de que es zurdo, tiene dos años bajo control contractual y es muy posible que acuerde una extensión a largo plazo antes de ser elegible para la agencia libre). Los Tigres, dicho simplemente, están tan sumergidos en el modelo de "ganarlo todo cueste lo que cueste" como para tratar de querer salir de éste. Su única opción ahora es tratar de ganarlo todo o irse a la quiebra intentándolo.

A pesar de ello, los rumores no dejarán de circular, porque sería tonto para el presidente y gerente general del club Dave Dombrowski no escuchar al menos lo que los otros equipos tienen que decir. Y Scherzer, a propósito, estará bien atento a cada rumor que esté circulando sobre él. De hecho, el derecho es uno de los pocos peloteros quienes admiten abiertamente que disfrutan analizar el béisbol como un negocio.

Scherzer también ha dicho que está dispuesto a platicar sobre una posible extensión de contrato (no todos los clientes de Boras demuestran que están abiertos a la idea), pero los Tigres tienen que determinar si tienen la capacidad de tomar ese camino. Detroit ya tiene comprometidos $90 millones en cuatro jugadores -- Prince Fielder ($24 millones), los venezolanos Miguel Cabrera ($22 millones) y Aníbal Sánchez ($16.8 millones), además de Justin Verlander ($28 millones) -- en 2015. Y esa es la última temporada que tendrán a Cabrera bajo contrato, lo que podría generar una situación en la que los Tigres enfrenten el dilema de volver a firmar al dos veces Jugador Más Valioso vs. Scherzer.