Theo Epstein. (AP)

El tercer año de Theo Epstein como cerebro de la organización de los Cachorros de Chicago ofrece una importante innovación: una mascota.

Todo este tiempo, los Cachorros se habían mantenido dentro de un grupo de cuatro equipos --con los Yanquis, Dodgers y Angelinos-- que se resistieron a tener una mascota oficial. En este año en el que se celebra el centenario del Wrigley Field, los diligentes empleados del departamento de mercado del club concibieron a `Clark', un "osito joven y simpático que se muere de ganas de interactuar con otros fanáticos jóvenes de los Cachorros".

Pero las burlas y las parodias se cebaron con el pobre Clark, algunas de corte vulgar.

Una mascota. Esa es la gran novedad para los Cachorros en este 2014. Nada de un agente libre de renombre o un as para su rotación que pueda revertir la espiral negativa en la que han estado sumidos desde 2010, con por lo menos 91 derrotas en cada una de las últimas tres temporadas. Y no mencionamos que desde 1908 no conquistan un campeonato de la Serie Mundial.

La consecuencia de hundirse en un pozo es que se ahuyenta al talento. Tras al despido del piloto Dale Sveum, intentaron convencer a Joe Girardi que dejara a los Yanquis. Pero Girardi prefirió quedarse en Nueva York y también perdieron ante los Yanquis en la puja por el cotizado lanzador japonés Masahiro Tanaka.

Si Epstein y el gerente general Jed Hoyer hubiesen conseguido incorporar a Tanaka, ahora tendríamos otra partitura con respecto a los Cachorros, tal vez estarían en condiciones de mostrarse como un rival con serias aspiraciones en la División Central de la Liga Nacional. Por ahora, son un club de uno de los grandes mercados del béisbol con una modesta nómina que no llega a los 80 millones de dólares.

De momento, sin embargo, lo único que pueden proponer a sus aficionados es paciencia... y esperanza.

Confían que el nuevo mánager Rick Rentería pueda enderezar las carreras de sus promesas jóvenes, como el torpedero dominicano Starlin Castro y el primera base Anthony Rizzo, luego que ambos decepcionaron en la pasada temporada.

También disponen de una de las mejores camadas de prospectos del momento, entre ellos el campocorto puertorriqueño Javier Báez, el jardinero cubano Jorge Soler, el también jardinero Alberto Almora, el tercera base Kris Bryant y el pitcher derecho C.J. Edwards. Pero es poco probable que alguno de ellos comience la campaña con el equipo grande.

Epstein, el presidente de operaciones de béisbol, asegura que el éxito ya se avista en el horizonte.

"Es que toma tiempo darle un giro a nuestra organización", dijo Epstein al inicio de la temporada. "Toma tiempo acumular talento de impacto y armar un equipo completo. Pero estamos en eso... y estamos convencidos de que estamos al borde de algo especial. Entendemos que la percepción es otra y esa es nuestra culpa porque hemos sido últimos los últimos años. No nos quedamos. Tenemos que ganarnos nuestro lugar, abrirnos paso para ser contendores al campeonato año tras año, y creemos que estamos en la dirección correcta".

EL DIAGNÓSTICO:
Cuidado que no han tocado fondo. Su desafío es evitar una nueva temporada con un porcentaje por debajo de .500, lo cual igualaría su peor ciclo desde 1984-1988.

Sus adquisiciones durante el invierno no entusiasman a sus seguidores, con piezas secundarias como George Kottaras y el relevista zurdo Wesley Wright.

La inversión más importante fue el desembolso de 4 millones por un año de contrato para que el dominicano José Veras sea el nuevo cerrador. A Veras lo recordarán por haber sido la víctima del grand slam conectado por Shane Victorino y que catapultó a los Medias Rojas a la Serie Mundial a costa de los Tigres de Detroit.

El interés de la familia Ricketts, luego de comprar la franquicia en 2009, se ha centrado en remodelar el Wrigley Field, incluyendo la instalación de una moderna pizarra en el bosque izquierdo. A un costo de 500 millones, el proyecto se ha complicado debido al rechazo de los dueños de techos aledaños que reclaman que sus vistas serían tapadas por el nuevo tablero. Al menos acaban de estrenar unas instalaciones a todo dar en Arizona, su base de entrenamientos de primavera.

LO QUE DEBE SALIR BIEN:
Rentería, un dirigente de origen mexicano, goza de una reputación de hombre paciente y tranquilo, cualidades para entenderse con los peloteros jóvenes. Aparte de preparar el terreno para el debut de sus prospectos, Rentería enfocará su atención en Castro (23 años) y Rizzo (24).

En el caso de Castro, el reto es que vuelva al nivel que le permitió ser seleccionado a un par de Juego de Estrellas. Su promedio al bate se desplomó a .245 en 2013 y, entre los torpederos de las mayores, quedó empatado con Alexei Ramírez --de los vecinos Medias Blancas-- con la mayor cantidad de errores (22).

Rizzo vio declinar su aporte de jonrones, de 23 a 15, y su promedio ofensivo, de .285 a .233.

También confían en que disponen de tres abridores sólidos en Jeff Samardzija, Travis Wood y Edwin Jackson, junto a Jason Hummell y Jake Arrieta.

EL PEOR ESCENARIO:
Jackson viene de perder 18 juegos y de registrar su peor efectividad (4.98) desde 2010. Samardzija, tras firmar un contrato de un año para evitar el arbitraje, pinta para ser canjeado en los próximos meses. Arrieta no podrá comenzar la campaña debido a una dolencia en el hombro derecho.

El resto de la alineación está cargada con jugadores de la clase media, como los jardineros Nate Schierholtz, Junior Lake y Ryan Sweeney, el receptor dominicano Welington Castillo, el antesalista venezolano Luis Valbuena y el segunda base Darwin Barney. No es el tipo de personal que deba amenazar a los Cardenales y Piratas, los grandes favoritos en su división.

Rentería asegura que los Cachorros, pese a todo, deben darle alas a sus ambiciones.

"No hay que tener miedo en ponerse altas expectativas", dijo. "Será fabuloso que en los próximos años los Cachorros sea un equipo que esté metido siempre en la lucha por los playoffs. Esa es mi mentalidad... No tengo miedo en decirlo".