Los éxitos de Oakland son fruto del roster entero. (AP)

Los Atléticos han anotado 95 carreras más de las que han recibido - la mejor en Grandes Ligas que coloca a Oakland con ventaja de 41 anotaciones por encima de los Tigres, quienes ocupan el segundo lugar en ese sentido.

Ese es el argumento estadístico de que los Atléticos, quienes apabullaron sin piedad a los Indios el pasado fin de semana y ahora arrancan una serie en Tampa Bay, son el mejor equipo de las Mayores.

¿Pero qué hay del argumento subjetivo?

"Sin lugar a dudas", dijo un escucha, "el roster armado de la manera más inteligente de todo el béisbol".

En este momento, es difícil contradecir esa afirmación. Los Atléticos continúan sorprendiendo con un grupo bien balanceado y financiado por una nómina bastante modesta.

Pero lo que más llama la atención es la manera específica en que fue armado.

Sólo dos miembros del actual cuerpo de lanzadores -- Sean Doolittle y el espectacular joven Sonny Gray - y cero jugadores de posición fueron originalmente seleccionados en el draft y desarrollados en el sistema de Oakland. Claro, los Atléticos firmaron al cubano Yoenis Céspedes. Pero es justo traer a colación esa circunstancia especial, dada su inmediata inmersión a nivel de Grandes Ligas.

Cada uno de los demás miembros de esta sorprendente alineación de Oakland-- un lineup en el que ocho peloteros con al menos 100 turnos al bate tienen marcas de wRC+ (weighted runs created plus) iguales o mejor que el promedio de la liga - debutaron profesionalmente con otro equipo.

Y en la mayoría de los casos, dichos peloteros fueron "bloqueados", subestimados o pasaron desapercibidos.

Tras las lesiones de los abridores Jarrod Parker y A.J. Griffin, el derecho de 30 años de edad Jesse Chávez (4-1, 2.54 EFE) llegó como caído del cielo y ayudó a rescatar la rotación, después de todos esos años de batallar para tratar de hacerse de un puesto en el bullpen de Pittsburgh, Toronto, Kansas City y Atlanta. Derek Norris y Brandon Moss han tenido un desempeño digno del Juego de Estrellas y se han convertido en fijos del orden al bate, a pesar de haber arrancado la campaña como peloteros de "medio tiempo". Josh Donaldson, quien una vez fuera un aclamado prospecto de los Cachorros como receptor, está en proceso de terminar otro año con calibre de JMV en la antesala.

Esto es lo que los Atléticos hicieron durante la era de "Moneyball" y eso es lo que están haciendo desde el 2012, cuando ganaron el primero de dos títulos consecutivos en el Oeste de la Liga Americana: Conformar un grupo de peloteros en un ambiente en el que sus habilidades y personalidades embonan en gran armonía. Los toques que el manager Bob Melvin le da diariamente al lineup dan resultados porque el dirigente es un gran comunicador y porque sus jugadores entienden bien cuál es la meta principal.

"Creo que de alguna forma podríamos decir que tenemos algo en común, en el sentido de que llegamos aquí vía cambio bajo circunstancias similares", declaró Norris. "Todos estábamos en una posición en la que de alguna manera no encajábamos en nuestros equipos anteriores en un momento en particular, pero cada uno podía encajar en un molde aquí".

Ese molde presenta una pesadilla para los lanzadores de la oposición.

Los Atléticos batean con ventaja (pitcher zurdo contra bateador derecho o viceversa) más del 70% de las veces (sólo detrás de los Indios, quienes cuentan con tres bateadores ambidiestros titulares en su lineup), y la fe de Melvin en su banca es tanta que ha utilizado a un bateador emergente más veces que cualquier otro timonel de la Liga Americana, a menudo en situaciones de apremio.

"Ha hecho que sus muchachos crean en la idea de que, 'Cuando entras a batear como emergente, es un concepto en equipo'", destacó el capataz de los Indios, Terry Francona. "Tienes a muchachos como Josh Reddick bateando de octavo en el orden. [Melvin] ha hecho algo bien para que el muchacho no baje la cabeza".

Cuando se toca el tema, Melvin hace un gesto de desdén.

"Realmente no es tan difícil de hacer", afirma el dirigente. "Algunas veces los muchachos escuchan cosas que no desean escuchar, pero si sabes comunicarte, al menos se pueden preparar para escucharlas. Eso es lo que estamos tratando de hacer aquí como cuerpo de instructores, tener a estos muchachos preparados".

Melvin ha utilizado 29 lineups diferentes en los primeros 44 partidos. Los Atléticos promedian la mayor cantidad de carreras por juego (5.34) de cualquier otro equipo en Grandes Ligas, menos unos Rockies que juegan sus partidos como local en la montaña, donde la bola camina como en ningún otro lugar. Mientras tanto, la continua madurez de Gray, el sorprendente desempeño de Chávez y la llegada de Scott Kazmir han ayudado a Oakland a registrar el tercer mejor promedio de efectividad de Grandes Ligas, mientras que los problemas de Jim Johnson son la única deficiencia en un sólido bullpen.

"Todo le está saliendo bien ahora mismo", dijo Francona el domingo, después de que los Atléticos arrollaron a su club con una diferencia de carreras de 30-6 en una serie de tres partidos.

Ciertamente, todo lo están haciendo bien estos Atléticos.