Los Azulejos se han apoderado del Este de la Liga Americana. (AP)

Todo está ahí, al alcance de los Azulejos.

Durante las últimas dos décadas, la geografía ha atormentado al equipo de Toronto tanto como cualquier herida que ellos mismos se hayan infligido. El simple hecho de pertenecer al Este de la Liga Americana explica su frustración.

Los Azulejos han tenido ocho campañas ganadoras desde que se coronaron campeones de la Serie Mundial en 1993, pero dadas las exigencias de su división, no han terminado por encima del segundo lugar ni a menos de 4.5 juegos de la cima en ninguna de esas temporadas.

Y en el 2013, un año después de que las Grandes Ligas expandieran la postemporada en un cambio que parecía estar hecho para los equipos desfavorecidos del Este de la Americana, Toronto tuvo una de las peores temporadas en la historia del club al terminar con marca de 74-88.

Con todo y su nómina de nueve cifras, poco se esperaba de los Azulejos este año. Pero ahora mismo, quizás tengan su mejor oportunidad hasta ahora en una división que suele ser intimidante.

Los Medias Rojas, cuyo ascenso del sótano a la cima en el 2013 estableció el precedente ideal para el repunte al que aspira Toronto, acaban de salir de una racha perdedora de 10 juegos consecutivos. Se habla de que ese mismo giro de 180 grados quizás los desgastó.

Con la excepción de Masahiro Tanaka, la rotación de los Yankees es un caos y su orden ofensivo está en constante riesgo de lesión.

Los Rays están sin tres de sus cinco abridores.

Los Orioles tienen apenas un abridor destacado, Bud Norris, y aún no han determinado si Matt Wieters necesitará someterse a una cirugía del codo que le pondría fin a su campaña.

Nada de esto significa que los Azulejos sean un club sin fallas. Pero hasta el momento, es el único equipo del Este la Americana que ha anotado más carreras de las que ha permitido.

La división está para cualquiera. Y bien podría llevársela Toronto, que cuenta con el poder de los dominicanos José Bautista y Edwin Encarnación en la parte gruesa del lineup; con un Mark Buehrle rejuvenecido que sigue engañando a los bateadores con rectas de 83 millas por hora; con el también quisqueyano José Reyes jugando a diario; y con su compatriota Melky Cabrera bateando para buen promedio.

El optimismo viene de una ofensiva armada hasta los dientes en la que está incluida Bautista, quien con su OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .957 ya se perfila como candidato para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, y con Encarnación, quien ha establecido una marca de la franquicia con 14 cuadrangulares en el mes de mayo.

En cuanto a pitcheo se refiere, Toronto ha contado con un mejor aporte de su rotación que en el 2013, cuando sus abridores terminaron la campaña con un promedio de carreras limpias colectivo de 4.81. Ahora mismo, los abridores del club tienen una efectividad colectiva de 4.18. Mucho de eso se lo deben a Buehrle, de quien ya se habla como candidato para el Premio Cy Young. (Los Azulejos tienen marca de 10-1 en aperturas del zurdo y 21-22 cuando lanzan los demás abridores).

La reciente mejoría de R.A. Dickey tras un difícil mes de abril es alentadora y es tentador imaginarse a Drew Hutchison, con su recta de 92 mph y cada vez más confianza en su slider y su cambio, convirtiéndose en un abridor de primera calidad.

Aun así, no es secreto que los Azulejos, como están construidos ahora mismo, dependen mucho que de Brandon Morrow regrese en salud en julio, y es probable que también necesiten ayuda para el bullpen.

No es fantasioso ni descabellado plantear que este equipo, que trató de firmar al quisqueyano Ervin Santana con dinero diferido, debe pensar seriamente en hacer un canje durante la temporada para conseguir a otro abridor.

Pero éste sigue siendo un club capaz de batear lo suficiente para compensar sus defectos. Toronto promedia cinco carreras por partido. Llegó a la acción del miércoles en el primer lugar del Este de la Americana con una ventaja de tres juegos sobre los Yankees.

Los Azulejos ya no son víctimas de la geografía. Al contrario; sorprendentemente, se están beneficiando de ella. Y por primera vez en mucho tiempo, podrían conseguir un pase a la postemporada a base de cañonazos.