Jeff Luhnow. (Alex Brandon/AP)

Empiezo por reconocer que ni el gerente general de los Astros, Jeff Luhnow, ni su personal necesitan que yo defienda la manera en que hacen las cosas.

Al final, serán juzgados por las victorias que sume el equipo. Luhnow está consciente de ello y lo acepta.

Luhnow fue contrato por el dueño de los Astros, Jim Crane, para reconstruir el club y eso es precisamente lo que está haciendo.

Guiados por George Springer, el venezolano José Altuve, Dexter Fowler, Dallas Keuchel, Chad Qualls, Matt Dominguez y otras figuras, los Astros tienen marca de 14-13 en el mes de mayo.

Para el Día Inaugural del 2015, Houston podría contar con el boricua Carlos Correa en el campo corto, Jon Singleton en la primera base y Mark Appel en la rotación. Hay más talento en camino, incluyendo la primera selección del draft amateur del 2014 que se realizará la próxima semana.

El Houston Chronicle publicó un artículo al respecto en el que aparecen comentarios que critican a Luhnow y a su personal por la manera en que utilizan las métricas avanzadas. Algunas de las personas citadas, de las cuales varias prefirieron permanecer en el anonimato, consideran que Luhnow percibe a los jugadores como simples cifras y no como seres humanos.

En otras palabras, Luhnow da la impresión de estar más preocupado por construir un equipo ganador que por los sentimientos de sus jugadores.

Aquí les explico el problema que tengo con dichas críticas.

Al final, la meta es reunir cuantos datos disponibles acerca de los jugadores y adquirir el mayor talento posible basándose en las evaluaciones. Eso es lo que los equipos de béisbol han hecho desde un principio. Los números siempre han sido importantes. Los números disponibles hace 50 años eran menos sofisticados, pero no menos cruciales.

En aquel entonces, no existían números para evaluar el corrido de bases, la defensa, la fortaleza de los brazos u otros detalles. Ahora los hay. Dichos datos no son infalibles, pero sí reveladores.

Branch Rickey y Pat Gillick utilizaban todos los números a su disposición. Los números evolucionaron una vez que Bill James comenzó a investigar cómo se podían utilizar. Tres de los mejores gerentes generales en Grandes Ligas - Billy Beane de los Atléticos, Brian Sabean de los Gigantes y Andrew Friedman de los Rays - tienen acceso a más recursos que sus antecesores.

Construir un roster es tanto un arte como una ciencia. Luhnow está consciente de que hay tomar en cuenta el ambiente en el clubhouse y todo eso. Pero los números siempre han sido importantes.

¿Quisieran ustedes que un gerente general firmase a jugadores simplemente porque los considerara buena gente? ¿Acaso los peloteros no reúnen todos los datos disponibles a la hora de negociar sus contratos?

Los mejores equipos en el béisbol le asignan un valor a cada jugador. A veces eso significa dejar ir a un pelotero de lujo, como hicieron los Cardenales con el dominicano Albert Pujols, los Yankees con el también dominicano Robinson Canó y los Rangers con Josh Hamilton. Las organizaciones se meten en problemas cuando permiten que las emociones dicten sus decisiones.

Todos estamos tratando de asimilar la forma en que las métricas avanzadas -- Moneyball -- han cambiado el béisbol. Las nóminas ya no determinan las posibilidades de los equipos. En ese sentido, Beane ha transformado por siempre el deporte.

Hay datos acerca del corrido de bases, los tiros desde los jardines, los alineamientos defensivos y sobre cómo construir un orden ofensivo. No todo el mundo coincide en las evaluaciones y algunas personas argumentan que el pasado no sirve para pronosticar el futuro.

Pero si el personal de Luhnow determina que con su curva Collin McHugh ha limitado a los bateadores contrarios a un promedio de .088, ¿acaso no deben compartir esa información con los coaches?

De eso se tratan las métricas avanzadas: Aprovechar las ventajas y atacar los puntos débiles.

Luhnow fue contratado por los Astros porque desempeñó su cargo en San Luis de manera brillante. Al momento, parece estar haciendo lo mismo en Houston.