Clayton Kershaw abraza a su esposa tras el no-hitter. (Chris Carlson/AP)

LOS ANGELES -- Clayton Kershaw mostró una de tantas razones por las que gana tanto dinero.

El estupendo lanzador de los Dodgers estuvo bien cerca de la perfección la noche del miércoles en el Dodger Stadium. En una exhibición de dominio que merece estar entre las mejores en la historia del béisbol, Kershaw lanzó su primer no-hitter en la victoria sobre los Rockies por 8-0, y de paso abanicó a 15. Su camino rumbo al juego perfecto terminó cuando el shortstop dominicano Hanley Ramírez cometió un error en la séptima entrada.

Solamente Nolan Ryan - el rey de los no-hitters con siete, tres más que Sandy Koufax - ha ponchado a más bateadores en un juego sin hit ni carrera, abanicando a 17 Tigres en 1973 y a 16 Azulejos 18 años después en su último no-hitter.

La obra maestra de Kershaw en la lomita culminó cuando Corey Dickerson abanicó un venenoso slider para el ponche No. 15, una marca personal en una noche histórica para el zurdo de 26 años de edad originario de Dallas, Texas. Dickerson, quien abrió el séptimo inning, había sido el único bateador de los Rockies en embasarse tras el tiro errado de Ramírez.

Al igualar los 15 ponches de Warren Spahn en 1960 como la mayor cantidad de chocolates para un no-hitter, la exhibición de dominio de Kershaw evocó imágenes de su mentor Koufax, quien tiró cuatro de los 22 juegos sin hit ni carrera en la historia de la franquicia además de lanzar el único juego perfecto el 9 de septiembre de 1965 en contra de los Cachorros en el Dodger Stadium. Koufax consiguió 14 ponches esa noche.

Kershaw dominó a los bateadores de Colorado con poder y dos lanzamientos rompientes que estuvieron virtualmente imbateables, un efectivo slider y una curva lenta.

"Nadie se lo merece más que él", dijo el manager de los Dodgers Don Mattingly acerca de su as.

Lo que diferenció a Kershaw de Ryan, el Expreso de Refugio, Texas, fue su gran eficiencia al no ceder bases por bolas.

El 15 de julio de 1973, lanzando por los Angelinos, Ryan ponchó a 17 Tigres en Detroit mientras que otorgó cuatro pasaportes en su segundo no-hitter de la temporada. Ya había maniatado a los Reales en Kansas City exactamente dos meses antes con 12 ponches y tres bases por bolas. En su no-hitter del 1 de mayo de 1991 por los Rangers en contra de Toronto en Texas, Ryan concedió dos bases por bolas y abanicó a 16.

La pifia de Ramírez llegó cuando el quisqueyano atacó mal un roletazo flojo de Dickerson que pasó sobre el montículo, haciendo un tiro abierto que el primera base mexicano Adrián González no pudo atrapar. Con una elegancia característica, Kershaw le entregó a Ramírez su gorra, la cual había perdido mientras hacia la jugada, y le hizo ver a su compañero que todo estaba bien.

El hombre con el contrato de los US$215 millones esparcidos en siete años mantuvo todo bajo perfecto control.

Para los seguidores de los Dodgers de cierta edad, la actuación de Kershaw les trajo memorias de otro zurdo que también coqueteó con la perfección.

El 27 de junio de 1980, Jerry Reuss retiró a 27 de 28 Gigantes que enfrentó en el Candlestick Park en San Francisco. Un error en la primera entrada por parte del shortstop Bill Russell a un roletazo de Jack Clark le dio a los Gigantes su único corredor.

Cuando fue entrevistado después del partido, Reuss expresó incredulidad cuando un reportero le preguntó si se sentía decepcionado por no haber logrado el juego perfecto.

"¡Acabo de tirar un no-hitter!", exclamó Reuss, entonces de 31 años de edad. "¿Qué podría ser mejor que esto? No he lanzado en una Serie Mundial todavía".

Reuss, quien ponchó a sólo dos bateadores, dependió mucho más en su defensa esa noche, a diferencia de Kershaw cuya defensa sólo tuvo que preocuparse por 12 de los 27 outs.

Solamente 28 de las 107 pitcheadas de Kershaw estuvieron fuera de la zona de strike, una demostración de comando total.

Cualquier duda acerca de la grandeza de Kershaw debería ser dirigida a los Rockies.